“La nueva administración está ganando confianza para encarar reformas pendientes con un primer cuatrimestre que será desafiante. La liberación del cepo ha resultado hasta ahora exitosa y el interrogante es cómo reaccionarán los precios que parcialmente ya se han ajustado en noviembre y diciembre”, observa el economista Eduardo Fracchia, investigador del IAE de la Universidad Austral, luego de analizar las primeras reacciones de los mercados al fin del cepo cambiario.
“Por el lado del comportamiento de la demanda agregada, el consumo crecerá a tasas moderadas, dejando de ser la variable clave como durante el período K. La inversión, en cambio, será más dinámica tanto por el impacto de bienes de equipo como por el empuje de la construcción”, anticipa el economista a la investigación que encara para su difusión en febrero.
Pese a que “el escenario internacional sigue siendo exigente para la Argentina, en especial por la recesión de Brasil y la importante devaluación del real”, junto al comienzo de la suba de las tasas de interés en los EEUU; el alto desempleo que afecta a Brasil y el fin del viento de cola de la suba de los precios de las materias primas para las economías de América latina, Fracchia espera que el nivel de actividad doméstico comience un proceso de recuperación, “particularmente a partir del segundo semestre del año. La industria manufacturera recuperará también ritmo a tasas moderadas”.
Los precios
“La inflación será todavía significativa durante 2016. La magnitud del impacto de la devaluación dependerá de la efectividad de los acuerdos de precios y el grado de independencia fiscal de la política monetaria. Es posible que la inflación se reduzca en tres años a niveles de un dígito. El efecto neto de la devaluación (aumento del tipo de cambio real) dependerá principalmente del acuerdo político entre empresas, sindicatos y el Gobierno”, alerta el investigador del IAE de la Universidad Austral.
La devaluación se trasladó a los precios. Como era previsible, la liberación del cepo cambiario provocó un alza en el valor de los productos de consumo masivo. Según estimaron consultoras y entidades estadísticas, la inflación en los últimos dos meses de 2015 podría acumular hasta 10%, con fuertes subas en alimentos.
Según un estudio del Instituto de Estudios de Consumo masivo, noviembre cerró con un incremento de 2,9%. Tras analizar casi 100.000 tickets de compras, Indecom estimó en la primera quincena de diciembre la suba trepó 3,8 %, con una proyección mensual que alcanzaría 5,2%. La firma del representante de los súper chinos Miguel Calvete analizó 253 productos de la canasta básica, incluyendo alimentos, bebidas, higiene personal y artículos de limpieza.
La consultora Elypsis informó que los precios de noviembre cerraron con una inflación promedio de 2,2% contra 1,5% de octubre. Los principales incrementos se dieron en medicamentos, frutas y carnes. Solo para la primera semana de este mes, midieron una suba de 1,2%, pero ya anticipan que tras la devaluación superaría 3,5% en solo 30 días, y que pasaría los 7 puntos en 90 días.
No obstante ese escenario complicado, en su informe Fracchia proyecta que “la tasa de desempleo seguirá en valores similares a los de 2015, con una creciente creación de puestos en el sector privado. Los niveles de pobreza se reducirán de modo gradual y sería un objetivo muy ambicioso de esta administración terminar la gestión con un dígito de pobreza. La concertación con empresas y sindicatos es clave para la política de ingresos”.
En esa línea, se estima clave reducir el elevado déficit fiscal, en parte por la reducción de subsidios, pero también con la desaceleración del ritmo de aumento del gasto público.
“Después de pasar un 2016 con sinceramiento de variables, se espera un panorama todavía más alentador para 2017 en adelante debido a la racionalidad en la conducción de la política económica desde el Ministerio de Economía y desde el Banco Central”, concluye el análisis del experto.